Lo que le da ventaja al L.A. Galaxy sobre el LAFC esta temporada no es su posicionamiento o el hecho de que tengan a Chicharito y ellos a Carlos Vela. Casi todo pesa en el arco, y el resto, sobre sus técnicos y juntas directivas que necesitan despertar urgentemente de su letargo

Por René Romano @reneromanosport @IamRomano10

LOS ÁNGELES, EE.UU.— Cierto es que, todo el que sabe admitir, aceptar y asimilar que las virtudes e incapacidades propias te crean victorias y problemas, está además anuente a que no todos las entienden, y que quizás jamás las entenderán.

Les diré por qué. Sin rodeos y al grano. Al estilo Romano.

Porque el realismo es un “cómo, así es, así fue, así será, y nunca un qué o un ¿qué será?”. Es un ‘talento, no un objeto’. Es un máximo estado de madurez.


Algo que ya sopesa y mucho, dentro de las mentes y ‘el día a día’ de los directivos de ambos equipos Angelinos —el L.A. Galaxy y el LAFC — dentro de la ya asentada temporada de la MLS, y que retumba entre pasillos —donde se escuchan murmullos, dimes y diretes— dentro de todo el entorno de ambas instituciones que aunque no están mal posicionados, ‘no andan muy bien que digamos.’

Pero iremos por partes, iniciando con el hecho de que ambos saben con certeza lo que carecen y por ende, lo que necesitan para ser uno mejor que el otro. Y sobre todo, mejor que los demás. Por lo menos dentro de la altamente competente Conferencia del Oeste.

EL FACTOR BOND

Y es que, mientras el L.A. Galaxy ahora tiene una garantía bajo los tres postes; un verdadero cerrojo y candado en el británico Jonathan Bond, —otrora arquero de las selecciones menores de Gales y de Inglaterra— su rival de patio se sigue conformando con los servicios de Pablo Sisniega y el ‘medio, pero no tan salvadoreño’ Tomás Romero. Arqueros ‘alternos’ que están donde están, porque conviene que estén. No porque se hayan ganado el puesto a pulso o sean los mejores de su respectivo roster.

Bastaría con verlos. Compararlos y juzgarlos por su juego e influencia con los suyos. Y mientras Bond es y seguirá siendo uno de los líderes de su equipo y punteros dentro de las estadísticas que bien maneja la Major League Soccer, lo de Sisniega y Romero, siempre será un ‘polo completamente opuesto’ al de Bond.

Sí, aun Bond siga contando con una zaga, a veces, indecisa e insegura frente a él, que depende de lo que haga un medio sector que carece de un ‘seis natural y un creativo con agresividad y descaro (algo que Vásquez no es), que ayude a una línea de ataque de chiste, (hasta el arribo de Joveljić), que vergonzosamente fue diseñada para que luciera su único caza goles. Un consentido de su ‘Gerente general’.

¿CHICHA QUIÉN? ¿VELA QUIÉN?

Y es que es cierto. Por si usted pensaba que tener al ‘Chicharito’ era una ventaja para el L.A. Galaxy, está sumamente equivocado. Es el hándicap más grande del universo. Por lo menos para los ‘galácticos’. Y no es porque sea más que Carlos Vela o menos que el cancunense, sino porque aparte de ser inestable dentro de la cancha, también lo es fuera de la misma.

¿No me cree? Pregúntese usted porque siempre se pierde partidos cuando tiene problemas personales, y/o mentales. Se lo aseguro que no siempre es por lesión. Y encima, eso de subir videos en Instagram, ¿llorando para que el mundo lo vea?

¿Quiere más? Súmele a todo lo anterior que no es un líder.


Algo que tampoco es Carlos Vela, que ya demostró que si se le tiene que pedir que lo sea, simplemente no lo es ni lo ha sido.

Así que la ventaja del Galaxy no es Chicharito. Ni la desventaja del LAFC Carlos Vela. Ninguno de los dos ha pesado. Carlos con pocos goles anda muy por debajo de su nivel anterior y Javier, suele anotarles a equipos de media tabla para abajo como el Miami FC, Red Bulls o el FC Dallas entre otros y carece de liderazgo, y a ciencia cierta, de respeto dentro del grupo de compañeros que lo ven como un ‘bocón’.

Los verdaderos líderes de ambos son mediocampistas. Uno juega para Estados Unidos, otro para México, y los ‘de los otros’ (LAFC) son un colombiano y un ecuatoriano con etiqueta de internacional.

GREG SABE MÁS

Otra ventaja que tienen los de Greg Vanney es que juegan con mucho orden táctico, bajo la dirección de alguien como él, con carácter, que no tiene nada de ingenuo. Con esto no decimos que Bob Bradley no sea un buen estratega, o que sea frágil, sino únicamente que Greg Vanney no se ha estancado en idealismos y esquemas de otras épocas.

Bob sigue viviendo en los 90s con un fútbol poco vistoso y que depende de habilidades —la mayoría de las veces— de un solo jugador.

Ojo que, siempre estará y pesará —sobre todo— el argumento de que el Galaxy juega para el Chicharito como el LAFC lo hace para Carlos Vela, no obstante, tras varias jornadas hasta la fecha, el equipo galáctico ha demostrado tener otras opciones y variantes dentro de su plantel. Vea por ejemplo a dos de sus muchos franceses. Raveloson y Grandsir han marcado diferencia.

Algo que el equipo del Sur Centro no posee. De hecho, el liderazgo que había tenido en algún momento Carlos Vela, poco a poco se lo ha arrebatado el colombiano Eduard Atuesta, mientras el Galaxy se sigue cansando de los escandalosos reclamos de Javier cada vez que no le hacen llegar el balón. Y obvio, las múltiples ausencias de Jonathan dos Santos por lesión, y que hay que decirlo, siempre se le curan o desaparecen de forma milagrosa cada vez que lo llaman de parte de su selección.

¿Qué necesitan ambos para hacer para revertir o afirmar los deseados papeles protagónicos dentro del fútbol de Los Ángeles en su respectiva Conferencia?

Fácil, para el LAFC es que Bob Bradley se ponga al día y que se convenza de que ya no es 1998 y que, llene la vacante de un buen arquero y por ende, se haga de un verdadero líder dentro de su plantel ante el fallido intento de alguien a quien se le dio toda la confianza, y que siempre les ha fallado en los momentos de apremio —Concachampions, Copa y Liga— con sus ‘acostumbradas ausencias’, ya sea dentro o fuera del terreno de juego cuando no anda viendo el ‘básquetbol’.

Aunado a ese líder y bastión, LAFC podría beneficiarse de la ayuda de un delantero que pese más (como ‘Chicho’ Arango, que estamos por ver) que Carlos Vela y haga más que Rossi, que aunque lo pretendan en otros lares, sigue tan verde como su segundo año cuando por dicha se llevó un MVP. Otra cosa es que, hasta que no arreglen esa fuga de gol en los últimos segundos de juego, no podrán sumar puntos libre y abiertamente. ¿Rodríguez? ¿Para qué gastar saliva?

PACIENCIA, ESTABILIDAD

Lo del Galaxy es evidente. Seguir dejando trabajar a Greg Vanney y su staff, que bien saben dónde debe estar un pentacampeón de Liga.

Un Greg Vanney que ha elegido sigilosamente a su plantel, aún muchos sean jugadores de segunda mano y buscando una revancha futbolera, que al final de cuentas, es lo que más quiere esta junta directiva; Lavarse la cara tras los humillantes sonrojos de temporadas anteriores, que de repetirse, le deberían de costar la silla y su estacionamiento a cada uno de los miembros de su ‘F.O’, iniciando con Chris Klein y seguidos por te Kloese, pero limitado a Jovan Kirovski.

En cierre, porque hay que decir las cosas como son, bien por el LAFC en su manera de demostrarle a cualquier jugador que no es indispensable. Bien por su equipo de mercadeo. Bien por su agresivo afán de agradar al consumidor y por último, bien por un equipo que ha mejorado y sigue siendo bueno aun ‘los nombres’ no pesen.

¿LA Galaxy? Pésimo en su manera de darle carta libre y cheques en blanco a dirigentes sin ideas como Klein y te Kloese. Peor aún, por hacerle creer a jugadores que son indispensables e intocables, ya que si fuese por entrega, espacio salarial y fallas a la asistencia y/o concentraciones del equipo, yace rato estarían en bandeja de plata con sello de intercambio algunos como el Chícharo, Jona y el mismísimo Efraín Álvarez que para este servidor, es y será siempre ‘flor de un día’.

¿Las incorporaciones de Cristian Arango al LAFC y la de Jovan Joveljić al L.A. Galaxy? Veremos. Ya ha habido mucho experimento fallido y mucho humo vendido. Hay que verlos luego de cinco partidos, y metidos de lleno y a tope en la temporada regular.

Recuerde que, así como toda carencia es desgracia, toda desgracia es carencia.

Los dejo. Hasta la próxima.

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