Luego de analizar a fondo el nuevo formato de las Eliminatorias de Concacaf, podemos decir con certeza que además de ser justo, se presta para el proceso, el seguimiento y la regularidad; ¿Hasta cuándo contemplarán al Tri de México?

Por René Romano @reneromanosport @IAmRomano10

LOS ÁNGELES, EE.UU.— Quiero iniciar esta columna con decirles que en TheLAVox no discriminamos a nadie y a pesar de tener a nuestros favoritos (algo muy natural y de seres humanos, aún dentro del periodismo profesional), siempre somos justos, directos e imparciales.

Y escribo esto porque, tras ver el nuevo formato de Concacaf, a primera vista me pareció injusto para algunos equipos.

Caso contrario a lo que pensé luego de estudiarlo con tiempo, suma paciencia, mesura e imparcialidad.

Y es que fue en ese justo momento, tras analizarlo mil y un veces que llegué a la conclusión que, aún el ranking de la FIFA parezca o sea un fraude, no está lejos de la realidad, y que con ese nuevo formato, ya se pueden despedir algunos que lejos de contribuirle al fútbol, se burlan del mismo, como en los casos específicos de Guatemala, El Salvador, Nicaragua, Belice y algunos caribeños —excluida Jamaica, Curacao, Martinica y Trinidad y Tobago— que no representan ser reto o amenaza alguna a nadie más que a ellos mismos dentro de la región.

Vea, con este formato, equipos de ‘relleno’ de eliminatorias como Guatemala, Nicaragua, Belice, Barbuda y El Salvador entre otros, desde ya se pueden ir despidiendo de cualquier oportunidad de llegar a los próximos dos y quizás, tres mundiales.

MISIÓN CASI IMPOSIBLE

Sí, como lo lee, pues es casi imposible que con los amistosos que acostumbran a jugar estos y los que les siguen hacia abajo en la ‘escala de la Concacaf’, logren trepar posiciones en un ranking que, tiene exigencias y requisitos para clasificar, subir y avanzar.

Vea, es que ya no bastará con que Guatemala y El Salvador aburran a medio mundo enfrentándose entre sí en Los Ángeles, San Salvador o en ‘Guatemala City’ para sumar puntos en el ranking de la FIFA, forzándolos a afrontar otros retos, que a la postre desnudarán su realidad.

Sí, como le pasó a El Salvador en Copa Oro, donde tras un ‘par de alegrones’ en partidos amistosos sin valor alguno —se agrandaron sin tener nada de que agrandarse—, mostraron su verdadera faceta en la paliza que les propinó Honduras, cuando les jugó de frente y sin rodeos y al grano.

En otras palabras, con el pie a fondo en el acelerador, con nada de ‘amistoso’ de por medio.

Es por esto y muchas cosas más que, es justo que avancen los primeros tres de la Confederación (de acuerdo con el ránkin), y que el cuarto se mida al que saldrá del pelotón (los otros ‘29’), que en ruta a ese ‘medio boleto’ o ‘repechaje’, requiere de ganárselo todo y ante todos.

¿Pero, sabe con qué parte me quedo? Con la de que, este proceso se presta para el seguimiento y la regularidad. Algo inexistente en esta mediocre Concacaf.

HAY ESPERANZA

Obvio, también queda entretela la propuesta —o, mejor dicho, locura —de Gianni Infantino en pretender aumentar el número de participantes en el Mundial, de 32 a 48. Algo a lo que nos oponemos rotundamente, por el simple hecho que el fútbol Mundial, le debe apostar a la calidad, antes que a la cantidad.

Algo que, le daría oportunidad de llegar a un Mundial a los ‘menos malos’ de la región, pero que favorecería injustamente a los ‘menos malos de los más malos’. ¿Me explico?

Con eso dicho, espero, sinceramente que un día lleguen o clasifiquen los ‘llamados chicos’ a una cita Mundial, no obstante, sigo firme en mi postura que, antes se lo deben ganar por las buenas, y no gracias a cupones, descuentos o aumentos.
Aumentar equipos solamente será ‘una salida fácil’ a la constante en la Concacaf, donde nadie cree en procesos, a corto y largo plazo, y donde no se conoce la palabra regularidad y mucho menos la de estabilidad.

HOMOFOBIA SIN CASTIGO…

En cierre, quiero tocar el delicado tema de los ‘cánticos homofóbicos’ dentro de los estadios.

Y para ser más claro, el ‘grito de puto’ al arquero rival en los partidos de México, o cualquier otro similar que acostumbren en Brasil, Argentina, Colombia, Guatemala o El Salvador, porque siendo honestos, nadie se salva en este tema particular.

Lo lógico aquí, por muy coloquial que quieran decir que es ‘insultar o distraer al rival’, es castigarlo con la pérdida de puntos. En esta era y época ya no se pueden dar el lujo de ‘amenazar a quien responde con rebeldía’, ni mucho menos, en ‘tiempos’ que no se prestan para la discriminación de sexo, color y/o credo.

 

Los máximos entes divulgaron hace unos días atrás que, darían ‘una advertencia’ durante los partidos ante la primer ofensa, para luego suspenderlo, y otorgar puntos al rival ofendido.

Esperamos, sinceramente esto se cumpla el pie de letra y no sigan defendiendo lo indefendible, especialmente en Estados Unidos, donde la afición mexicana siempre se sale con las suyas, mientras Brasil, Argentina y otros, reciben sanciones.

En síntesis, sería bueno mentalizarse y hacerse de la clara idea y fija que, la finalidad del castigo es asegurarse de que el culpable no reincida en el delito. Caso contrario, nadie aprenderá, por lo que esas tibias amenazas que nunca se cumplen, quedarán en eso: Algo tibio, ‘pocos huevos’ y no digno de respeto.

Los dejo. Hasta la próxima.

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