Jerry West, Pat Riley y la 'vieja guardia' se codean con la ‘nueva guardia’ comandada por ‘agentes e influencias’ como Klutch Sports y ajedrecistas como Rob Pelinka, AD y LeBron que marcan la pauta en la ‘Nueva NBA’. James Harden; un pelo en la sopa

Por René Romano @reneromanosport @IAmRomano10

LOS ÁNGELES, EE.UU.— Tener carácter no significa que sea necesario ser insultante, egoísta, narcisista o mucho menos presumido.

Tener carácter es tener control, explosividad, temple, y el máximo grado del manejo de lo que se puede controlar, dentro de lo que se puede controlar, dentro de un mundo lleno de imperfecciones.

Les diré por qué. Sin rodeos y al grano. Al estilo Romano.

Porque tener carácter es admisible. Es bienvenido. Camina de la mano la seguridad, la estabilidad, y el triunfalismo. Claro, siempre y cuando se aplique de forma mesurada, acorde a la situación y el con debido respeto al prójimo.


Don que poseen los personajes en mención, Jerry West, Pat Riley —y la 'vieja guardia de la NBA que, se codean con la ‘nueva guardia’ comandada por ‘agentes y agencias’ como Klutch Sports —y ajedristas como Rob Pelinka, LeBron James y Rich Paul.

Todo esto en medio del ‘cambio de guardia’, que ha visto como dos viejos zorros en Jerry West y Pat Riley, quienes junto a Rob Pelinka y Rich Paul, continúan dando cátedra de cómo se maneja esta nueva NBA.

Una que vive bajo nuevos códigos y estatutos. Sí, aquellos que rezan que, para que —los jugadores —lleguen, hay que pagarles lo que merecen. Para que vuelvan —los mismos jugadores— hay que tratarlos como lo merecen, y que cuando hacen el bien, —estos mismísimos jugadores— deben ser remunerados con el bien.

‘NUEVA TAPA’

Y es que muy atrás, han quedado los tiempos de gerentes y/o dirigentes malagradecidos como Donald Sterling, Dan Gilbert, Vivek Ranadive, Jerry Reinsdorf y James Dolan de los New York Knicks, que nunca harían algo por lo suyos —humanamente—como Marc Cuban por ejemplo, que le regaló 2 millones y fracción a JJ Barea en pleno retiro —hace unos días atrás—, y rescató a otro como Delonté West (también ex empleado del magnate en Dallas) a quien le pagó su rehabilitación hace unos meses atrás, luego de encontrarlo en una gasolinera y en mal estado debido al abuso a las drogas.

Y mencionamos todo lo anterior, no por quedar bien con nadie, pues no es nuestro estilo —no escribimos fluff stories— sino al contrario, porque es evidente (aparte que la mayoría de ellos tienen pasado en Lakers de alguna u otra forma) y que por tener carácter y mostrar sobradez de huevos, es que están donde están y han logrado lo que han logrado hasta este mismísimo momento.

Cierto, Jerry West aún no llega a una final de Liga —o su respectiva meta trazada desde su arribo— con sus Clippers, pero el cianotipo ya lo tiene en tinta y papel, a falta que los jugadores se apunten.

Lo de Jerry pronto llegará y le permitirá, como Rob Pelinka, sostener el sartén del mango, y sostener el dominio de una liga en la cual ya tiene una maestría junto a otros como Rich Paul, LeBron James y Pat Riley. Además del control y el conocimiento mental de Rob Pelinka, para calcular fríamente aquellos movimientos que los pondrán siempre en una instancia final.

Haga las cuentas, verá que no les miento. En cuanto a los personajes del pasado y los que agrego en mención.

‘PELOS EN LA SOPA’

Todos esos elementos caminan de la mano de la actitud, que se debe manejar con mucha cautela, y no forma desordenada o descuidadamente como lo ha hecho James Harden en tiempos recientes, que es otro de los puntos principales de esta columna, y que junto a su ahora ex compañero, Russell Westbrook, se han garantizado con sus decisiones y mala cabeza, años de transición sin título, porque vayan a donde vayan y recalen donde recalen, su actitud será quien les pase factura cuando sea el final de sus respectivas carreras.

Y mientras Lakers y Miami Heat buscan repetir en la Final y Sixers, Bucks, Mavs y Clippers se frotna las manos para así, por fin poder levantar —para acosar a los dos primeros, pues hoy sí le creo a Paul George y a Kawhi—, espere un poco de lo mismo de parte de otros como Utah, Golden State y Houston Rockets, a quienes les aconsejo que, si James Harden se les pone al brinco, deben sentarlo por una temporada entera, para calme sus impulsos y ansiedades y piense antes de ser arrebatado e impulsivo, ya que sus acciones no solamente afectan a los Rockets o a su familia y seres queridos, sino además a toda una organización.

Y en todo caso, ¿por qué no? Estaría a favor de que lo castiguen, y lo premien al —a la misma vez— dándole lo que tanto pide y enviarlo a Brooklyn, donde les juro, todo terminará bastante mal en un nido donde cuentan con un disociador puro como Kyrie y un arribista descarado como KD, que antes de mediados de temporada, seguramente estará de la greña con Harden, pues es idéntico a Draymond Green. Siempre en busca de un culpable. Siempre en busca de un atajo, desahogo y/o escape.

¡JÁLENSE A BEN…!

En este mismo rubro, si Sixers sigue siendo una opción, ¿Por qué no? Ben Simmons no puede ser una mala adición a lo que desde ya se ve y se prevé que tienen y tendrán —a corto plazo—John Wall y Damarcus Cousins.

De hecho, de hacerlo, de agregar a Ben Simmons al mix, podrían incluso predecir que les iría mucho mejor que con el engreído y revoltoso de James, quien luce bien su camiseta, la de ‘problem child’.

Eso dicho y muy en claro que los favoritos de esta temporada son Lakers, Clippers, Rockets, Bucks, Sixers y el Miami Heat, les recuerdo que, siempre habrá quien critique todo movimiento ‘propio’, ’ajeno’ o ‘con y sin daños a terceros’ , por lo que a los que siguen convencidos de no tener que aceptar que esta es una nueva NBA, y quieren obstruir el cambio de estafeta, les recuerdo que, en general, la resistencia está en manos de ‘aventureros’ que se proponen superar y desplazar a los líderes actuales.

Los dejo. Hasta la próxima.

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