Todo en Hollywood es digno de más de algún inmortalizado; Y ya sea algún largometraje, documental o a reality show, lo de Clippers y Lakers previo a la Navidad, en su segundo ‘asalto’ huele Rocky Balboa versus Clubber Lang

Por René Romano @reneromanosport @IAmRomano10

LOS ÁNGELES, EE.UU.— Si le suenan conocidos o ‘familiares’ los nombres de Robert Chartoff, Irwin Winkler y Sylvester Stallone, estamos momentáneamente en la misma sintonía.

Ahora, si recuerda su historia cinematográfica pero específicamente cuando trabajaron juntos y crearon la serie de Rocky, pero concretamente el largometraje, Rocky III, estamos en total sintonía.

Justo al mismo momento que seguramente se pregunta el ¿Por qué hablamos de una película de Boxeo cuando el tema se refiere a la NBA, pero directamente al clásico del Oeste, entre Lakers y Clippers?

Les diré por qué. Sin rodeos y al grano. Al estilo Romano.

Porque tiene sentido. Por lo menos para mí, a tal grado que ya me puedo imaginar el final.

Eso dicho, vea. Siempre hay un libreto, un guion y la secuencia, y en esto caso, dos protagonistas:

Los Lakers: Un Rocky acostumbrado a somatarse el pecho por sus títulos (16 y no todos ganados en L.A.) y el glamur que los rodea en Hollywood y alrededores, donde al lugar que vayan, siempre son y serán tratados como estrellas, celebridades y como la luz que ilumina en el cuarto que habitan u ocupan…

Del otro lado…

Los Clippers: El Clubber Lang. El nuevo. El que pega como bestia y nunca ha ganado nada. El que nada tiene y todo arriesga y que tampoco tiene una centésima que festejar y puede pasar desapercibido hasta dentro de la comodidad su hogar, como el elefante en la sala que nadie ve, dentro y fuera del Staples Center y alrededores.

SEGURO A LA FINAL

Y es que viéndolo bien, ya metidos en la pre-pre-pre previa al choque de Navidad y los que quedan (tres incluido Christmas Day), así como la Final de la Conferencia del Oeste, a donde estoy seguro ambos quintetos se disputarán un boleto a la Final, esto en efecto, será un duelo entre Rocky Balboa y Clubber Lang.

Vea, porque como en Rocky III, cuando luego de ganar el título, Rocky se aprovecha de su nueva riqueza y fama, apareciendo en varios anuncios y programas de televisión y disfrutando de ser una celebridad ignora las cosas importantes.
Sí todo en medio de fotos y ridículas actitudes de ‘divo’ ante las cámaras— mientras su rival, James "Clubber" Lang (interpretado por Mr. T),se entrega de lleno en un ambiente apagado, pero intenso, tenebroso, sombrío, lóbrego, borroso, opaco, negro, ñubloso y renegrido a tal grado que, se convierte en un perro salvaje a puerta cerrada y que se desata en el ring, cuando lo dejan suelto, ante un Balboa que por ‘gracia de los dioses del pugilismo no se murió” de la paliza que le propinaron.

‘BACK TO REALITY’

Claro, luego se levanta al final del guion, con el empuje de alguien, su mejor amigo (Apollo Creed), que le devuelve a su realidad y le demuestra que el glitz y el glamur no traen victorias, sino el trabajo y la humildad, y que con boca callada, sin tener que somatarse el pecho por algo que se ganó hace tiempo, no se llega ni a la esquina del barrio, donde dicho sea de paso, no venden la dignidad, pundonor y/o orgullo en un frasco o botella.

Es por eso que, recalco que todo en Hollywood es digno de más de algún momento inmortalizado; Y ya sea algún largometraje, documental o a reality show, por lo que lo de Clippers y Lakers previo a la Navidad, en su segundo ‘asalto’, debe ser tomado con cautela y visto de forma detenida, pues será uno para el recuerdo.

No solo por como llegan, como actúen cuando estén frente a frente una vez más, sino por como actuarán tras un nuevo agarrón que aún nos deja recuerdos e imagines en la retentiva del primero, cuando LeBron dijo tras una dolorosa derrota que no era una rivalidad y que la narrativa de la prensa había creado algo que él no veía, y que, claramente, ante el mundo, había perdido minutos antes cuando le despojaron del derecho de autoproclamarse como ‘King de L.A.’.

Huele a Rocky Balboa versus Clubber Lang. Huelo al segundo asalto. Dejando una gran interrogante de… ¿Quién se asomará?

¿El equipo aburguesado de Lakers, que dispara su verso y labia por doquier o el equipo en silencio que es Clippers y que nada tiene que perder y todo lo arriesga?

Algunos dicen erróneamente que, el máximo signo de final es el principio, cuando el final realmente es solo el objetivo, ya que no siempre tiene que culminar en una catástrofe.

Nos leemos luego de la Navidad.

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