El balompié le vuelve a dar su lugar en el pedestal a Lionel Messi, querido por muchos, pero odiado y envidiado por más; La decadencia de Cristiano Ronaldo en Juventus y el eclipse solar que opacó as Diego Maradona y el Maradonismo’

Por René Romano @reneromanosport @IAmRomano10

LOS ÁNGELES, EE.UU.— En París no ganó la envidia el ‘Ballon D’or. No ganó el odio ni el narcisismo. No ganó la mezquindad, el mercadeo o el manoseo. Ganó el fútbol total en el ‘premio de la revista’, justo antes de fin de año.

Ganó el fútbol de Leo Messi. Ganó el fútbol del mismo jugador que le ganó la guerra —luego de tantas batallas— a Cristiano Ronaldo, cuyo ciclo se ha acabado y a Diego Maradona, a quien desde hace rato ha opacado.

Le duele a quien le duela y le pese a quien le pese.

Les diré por qué. Sin rodeos y al grano. Al estilo Romano.

Porque con ese sexto Balón de oro, (que no era necesario, en lo mínimo, para convalidar esta columna u opinión) le dio otra bofetada más a los ciegos.

LES GANÓ

A los malagradecidos y enemigos del fútbol. Le dio por toda la cara una vez más a la mercadología, al nepotismo, y al cinismo de algunos descarados que aún creen que Maradona jugó ‘solo’ —y que fue el regalo de Dios al mundo junto a Pelé— sin la ayuda de a quien hoy, estos insensatos del fútbol se pasan por los huevos.

Y digo esto, con toda libertad y sinceridad porque puedo. Porque no soy nuevo en cubrir el fútbol, o el deporte en general. Ni mucho menos ajeno a un tema escabroso como este o de índole mundial.

Lo que sí se me hace increíble, es que a estas alturas del Siglo XXI aún se le tiene que desglosar a unos lampiños, que siguen estancados en ‘sus tiempos’, y que ya en su cuarta y quinta década, y cerca de la tercera edad, como este servidor, aún —increíblemente— no saben diferencia o separar lo real de lo irreal.

Entre lo justo y lo injusto. Entre lo bueno y lo malo.

FÚTBOL DE ONCE

¡Y claro que Messi requirió de ayuda. Cómo él mismo lo dice y lo asegura!

¿A caso Cristiano Ronaldo tampoco requirió de un joven Benzema y otros en su ‘prime’ como Gareth Bale, Luka Modric, Ángel Di María, Kaká, Mesut Özil, y Gonzalo Higuaín entre tantos más—cuando en el Madrid —para ser quien hoy es?
Eso dicho, y aclarándoles por si las pruebas no fuesen suficientes, que Lionel Messi le ganó la guerra, no batalla, sino guerra, a Cristiano Ronaldo pues este sexto balón es un ‘nocaut’ en la misma época que Cristiano —en total decadencia futbolística— recibió el MVP de la Serie A (donde ya piden su cambio los tifosi).

A estos mismos también les recuerdo —sin tener miedo de tener la razón, porque la tengo, que sin el ‘Tata’ Brown, Jorgito Burruchaga, Valdanito y compañía, Maradona no hubiese sido nadie a escala selección.
Y hay más, ya que sin Ciro Ferrara, y apoyado en jugadores de gran importancia como Salvatore Bagni y Claudio Garella, Alemao y Careca, tampoco hubiese sido nada a escala club. Es más, sin el hijo del viento o Romi ni le hacen bulla en su retorno a Boca.

De hecho, sin otros 10, Maradona nunca hubiera existido y sí, de jugar solo se tratara, hubiese logrado algo en Barcelona, Argentinos y en Boca Juniors post 1980, Sevilla y de paso en Newell’s Old Boys.

NOCAUT TÉCNICO

¿Quiere más, Maradoniano? Desde su salida de las filas del Gli Azzurri en 1989–90, en sus próximos siete años previo a su ‘sepelio futbolístico’ no gano más que nada que suspensiones y un lavado de imagen no antes visto, ‘gracias’ a su adicción a la drogas.

De hecho, cuando se fue de Napoli, en 1991, pasó por el Sevilla, Newell’s Old Boys y Boca Juniors sin pena ni gloria. Siete años dentro y fuera de su 100 por ciento, con 12 goles en 61 apariciones en total. Un despido para el olvido. En su peor momento, subrayando una vez más que jamás de los jamases jugó solo.


Siempre tuvo ayuda.

¿Quiere más? Podría y se lo daría, pero sabe, no estamos acá para ensuciar la pelota, como diría el mismísimo Pelusa —cuya carrera insisto, nunca fue lo competitiva que es, fue y será de aquí a cuando se retire Leo Messi.

Aquí estamos para enaltecer a los que la engrandecen —la pelota— como Lionel Messi, que insistimos, tampoco jugó solo y que sigue sin jugar solo, y a cuyos haters les preguntamos una vez más, porque las excusas se les siguen acabando, por no decir, que se les acabaron hace rato.

¿Qué Leo solo gana Balón de Oro con Guardiola? ¿Qué Leo solo gana Balón de Oro con Xavi e Iniesta? ¿Qué Leo solo gana Balón de Oro con Neymar?

¿Y ahora?

¿Qué Leo solo gana Balón de Oro con Valverde?

Nunca olviden que, en París, a finales de 2019, no ganó la envidia. No ganó el odio ni el narcisismo. No ganó la mezquindad, el mercadeo o el manoseo. Volvió a ganar el fútbol total.

Feliz año, por cierto.

Hasta la próxima.

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