Selección femenina de Estados Unidos debería ganar más dinero, festejar goles, victorias y logros, cuando y como se les dé la gana; La desigualdad para el verdadero generador de la US Soccer; Injusticias al sexo opuesto

Por René Romano @reneromanosport @IAmRomano10

LOS ÁNGELES, EE.UU.— El médico y escritor español (1887-1960) Gregorio Marañón no lo pudo haber expuesto de mejor forma cuando atizó que, ‘No son los dos sexos superiores o inferiores el uno al otro. Son, simplemente, distintos.’
Y con razón de sobra.

Les diré por qué. Sin rodeos y al grano. Al estilo Romano.

Porque, todos nacemos iguales, pero es la última vez que lo somos…

¿Me explico?

Vea, mientras la igualdad tal vez sea un derecho, no hay poder humano que alcance jamás a convertirla en hecho.

Eso está comprobado, y visto día tras día en todas las sociedades, pero hoy en día, más sonado en el deporte, donde jugadoras profesionales de WNBA, y otras disciplinas como el Fútbol Mundial, el Tenis, la Fórmula 3, las Artes Mixtas Marciales, y el Boxeo (entre tanto deporte), no son medidas con la misma vara, a pesar de ser mejores que los ‘hombres’ en algunos rubros.


Y digo esto porque, lejos de quejas, ha habido hasta demandas. Expulsiones de algunos por quejarse (Hope Solo), y cuentas cobradas por parte de federaciones como la de Estados Unidos, que tiene pendiente una especie de ‘mediación’ o 'acuerdo' pendiente, con las actuales campeones del Mundo, de USSOCCER luego de acabar con la carrera de la arquera, Hope Solo.

Pero, iremos por partes.

PREDOMINA EL ‘HOMBRE’

Aparentemente, y ante los ojos de los máximos jerarcas de la WTA, la WNBA, el Boxeo, las Artes Mixtas Marciales (UFC y Bellator), la USSOCCER Federation, la USSF, la National Women's Soccer League (NWSL), la UEFA Champions League femenina, y muchas otras — organizaciones y entes— más alrededor del Mundo, es el hombre el que más premios y cantidades ‘merece’ o devenga.

Algo totalmente injusto, pues mientras jugadoras, tenistas y hasta pilotas de autos se tienen que conformar con menos, aún con campeonatos que lo comprueben, como los casos de deportistas de la talla de Candace Parker, Maya Moore, Sue Bird, Breanna Stewart, Simona Halep, Caroline Wozniacki, Sloane Stephens, Amanda Nunes, Miesha Tate, Holly Holm, Ronda Rousey, Julia Budd, Ilima-Lei Macfarlane, Jamie Chadwick, Beitske Visser y Marta García (2019 W Series Fórmula 3 femenil), junto a las actuales campeones del Mundo de “USA”, se tienen que conformar con las migajas que caen de la mesa.


¿Por qué? Porque son medidas con varas distintas, a pesar de ser campeonas mundiales en sus respectivos deportes.

Empero, en el caso específico de la selección femenina de fútbol de Estados Unidos, que fue duramente criticada por festejar goles en palizas a sus rivales, es algo que nadie les debe discutir.

RAZONES DE SOBRA

Primero, porque han demostrado con creces ser las mejores. Segundo, porque han superado hasta a los varones. Tercero, porque ganan menos y hacen más. Cuarto, porque generan más dinero para las arcas de US Soccer y quinto, porque son menos ‘divas’ que los hombres, referidos por Alexi Lalas hace rato como un grupo de ‘rebeldes, tatuados y sobre pagados’.

Y es que la preferencia por un equipo que no llega a todos los Mundiales a uno que, queda campeón en Mundiales es inexplicable. Y ridícula, a tal grado que, mientras los hombres, viajan en vuelos privados charter, las chicas lo deben hacer en vuelos comerciales, a la vez que juegan más del doble de partidos anualmente representado la camiseta de su país y colman las gradas de cualquier estadio tanto en Estados Unidos, como alrededor del Mundo.

De hecho, en el Mundial que se celebra en Francia, han generado más público que las mismas anfitrionas.


Y de acuerdo con estados de cuenta financieros de la U.S. Soccer Federation (USSF) obtenidos por el Wall Street Journal, en 2016, las mujeres generaron $1.9 millones más que los hombres. Y desde 2016 a 2018, sus partidos superaron la barrera de $50.8 millones, contra los $49.9 millones de los hombres en ganancias económicas.

Razón de sobra para la reunión o tertulia que van y deben sostener con la Federación gringa, que se ha portado de forma injusta con las campeonas del Mundo. De momento son 28 las jugadoras que han presentado acusaciones y han abierto casos legales mejor conocidas como demandas judiciales ante la USSF.

Las demandas dictan que, no es justo que los hombres ganen más que las mujeres, especialmente cuando se exige lo mismo o más de ellas que de ellos. Ellas jugaron y entrenaron el doble en los últimos tres años y recibieron mucho menos.


UNA ‘FORTUNA’

Es decir, en papel, por el momento está documentado que, tanto hombres como mujeres ganaran cada uno de los 20 partidos que deben jugar bajo contrato, y deben recibir a cambio, $99,000 ($4,950 por juego) en el caso de las chicas, mientras los hombres, devengarían $263,320 ($13,166 por partido). La demanda También indica que de 2013 a 2016, las mujeres devengaron $15,000 por ser convocadas a selección nacional, mientras los hombres, $55,000 en 2014 y $68,750 en 2018.

¿La respuesta formal de la USSF?

“Todo es basado en los ingresos acumulados por los equipos, ajeno a otros factores y/o sexo.”

Algo que ellos, la USSF saben de sobra y deben arreglar en cuanto termine la participación de las barras y las estrellas en el Mundial de Francia.

Ojo que para saber o conocer las cifras, no deben ir muy lejos, pues basta con ver los ingresos de las taquillas.


Y mientras las chicas pelean por sus derechos, que esperamos se solventen antes que después, la selección masculina se ha postulado a favor de las mujeres, y apoyan cualquier nuevo formato propuesto por la USSF.

Uno que, les brinde a las campeones del Mundo, dentro del deporte del hombre, lo que realmente merecen.

Insisto, Gregorio Marañón no lo pudo haber expuesto de mejor forma cuando atizó que, ‘No son los dos sexos superiores o inferiores el uno al otro. Son, simplemente, distintos.’

Uno mujer, y el otro, el hombre.

Por cierto, un enorme aplauso para Megan Rapinoe, por pararse firme —y con la frente en alto— en sus creencias, principios y convicciones. No es necesario asistir, a la ‘Casa Blanca’ para ser reconocido o halagado. No por un monstruo que busca destruir, lejos de unir.

Los dejo. Hasta la próxima.

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