Los pelotazos a los Astros en pretemporada no se compararán con la lluvia de agua de riñones, baterías y latas llenas de levadura que les caerán encima donde ‘su gente’ no los pueda defender alrededor de la MLB; Trato de embusteros

Por René Romano @reneromanosport @IAmRomano10

REDACCIÓN CENTRAL (THELAVOX). — Razón de sobra tiene refrán que reza que, “Una cosa es hacer trampas en las cartas, y otra es hacerlo con el destino.”

Algo que le queda como anillo al dedo a la situación actual de los Houston Astros, que tras el castigo pocos huevos y de mano tibia de parte del comisionado por hacer trampa en varias ediciones de Serie Mundial, Playoffs y en plena temporada regular, ahora corren el peligro en cada diamante donde se paren, de ser agredidos de una u otra forma por ser tramposos, deshonestos, desleales, mentirosos y embusteros.

Les diré por qué. Sin rodeos y al grano. Al estilo Romano.

Porque nadie se tocará la conciencia, ni se medirá la mano a la hora de impartir su propia justicia ante la mano estéril de la MLB.

Y mientras en su feudo, y durante el ‘Spring training’ podrán vetar rótulos, intentar callar insultos, amenazar a quienes pagan su boleto y están en su derecho de reclamarles su descaro, no podrán evitar sufrir fuera de su feudo, a menos que cambien muchas reglas dentro de cómo se goza del béisbol. Sí, por parte de la Major League Baseball. Por lo menos en Estados Unidos.

Vea, no estoy aquí para promover violencia, sino para ser realista. Siempre lo he sido y ya de viajo, tampoco cambiaré.

Y si por ejemplo, un fanático de Dodgers, Yankees, u otro equipo al que le hayan robado —que son muchos—pretende desquitarse, ser expulsado de un estadio y todo lo demás que conlleva darle con una lata llena a uno de los jugadores de los Astros, creo que saldrían más que satisfechos si aciertan a la hora de pegarle al blanco.

ES LO QUE ES…

Suena raro. Se lee raro. ¿O no? Que un columnista de más de 20 años dedique un espacio para decirles que gracias al comisionado de la Major League Baseball, y su ‘fallo’, ahora tendrían que vetar el ingreso de comida a los estadios.

Tendrían que vetar el ingreso de hieleras, y encima prohibir servir la cerveza en lata como se acostumbra, a la vez que prohíben además entrar con una pelota y guante al estadio.

¿Y sabe por qué? Porque tras lo hecho por esos descarados inmediatamente se convierten en armas blancas. Capaces de herir física y mentalmente. Incluso albergues para baterías, monedas y piedras.

Y todo por la decisión de un comisionado que no tuvo la fortaleza testicular para declarar sus logros como vacantes, pues ese descaro no merece ni un pu… asterisco.

Razón por la cual, no quedará en los lanzadores en cobrárselas ante esta banda de ladrones de ilusiones. Es la grada quien se la cobrará de parte de ellos, y todos los que fueron robados de más de alguna ilusión, dinero y tiempo en familia porque para muchos eso es un ballpark.

A Bergman por ejemplo, le van a dar como piñata, sea como sea. Es más ya le dieron una probada.

ADENTRO Y FUERTE

Bregman es un tipo que se inclina dentro del plato. Hay que lanzarle dentro, sacarlo del plato. ...

Y para los que piensan que esto desvanecerá con el tiempo, déjenme decirles que no es algo que va a curar esta herida. Cierto, no se miden a los Yankees en Nueva York hasta el mes de septiembre, pero nada se habrá calmado.

En todo caso, los fanáticos de los Yankees solo albergarán más angustia, enojo y acumularan más odio.

Una de sus primeras series en la carretera este año es en Anaheim por ejemplo. Un estadio donde desde ya, aficionados de Angels y Dodgers se ha unido para darles su bienvenida en cada rincón.

Los fanáticos de los Dodgers están comprando boletos en el Estadio de los Angels. Están cocinando todas estas ideas y señales y llevando botes de basura a los juegos. Y luego irán a la siguiente ciudad y la gente va a pensar en maneras de conseguir salir en el resumen de SportsCenter.

Será la de nunca parar. Eso es lo que hace esta sociedad.

Los Astros van a llegar a un punto de reflexión alrededor de mayo o junio y no podrán creer que esto todavía continúe.

¿Quiere más? La reacción será mucho peor de lo que Houston anticipa será. Tanto físicamente como mentalmente.

De hecho, será mentalmente agotador para los Astros. Van a desear que todo se extinga y no se les dará. No ahora, mañana o después.

En cierre, sin duda alguna promete ser una temporada interesante para estos sinvergüenzas.

Cada estadio de béisbol en la carretera al cual se presenten a jugar estará lleno de más de 35,000 fanáticos interrumpiéndolos, burlándose de ellos y golpeando botes de basura mientras intentan jugar el pasatiempo favorito de Estados Unidos.

Los Astros hicieron esto a sí mismos.

El castigo de la oficina principal de las Grandes Ligas puede haber terminado, desvanecido y quedado en el olvido (en la mente del “O”misionado), pero la diversión para los Astros apenas comienza, ya que va a ser un camino largo, tortuoso y doloroso para quienes se burlaron del mundo y traicionaron al mismísimo beisbol.

Los dejo. Hasta la próxima.

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