Nadie podrá frenar el paso endemoniado de los Houston Astros, que no andan viendo quien se las debe, sino quien se las paga con ese monstruo de tres cabezas en el montículo; Dodgers con miedo de volver a fracasar, y con razón de sobra

Por René Romano @reneromanosport @IAmRomano10

LOS ÁNGELES, EE.UU.— Olvídese que los New York Yankees y los Dodgers de Los Ángeles jueguen la próxima Serie Mundial.

Olvídese de que Bryce Harper o los Brewers puedan festejar algo a finales de octubre.

Y por favor, hágase un favor desde ya, y descarte por completo que los Atlanta Braves, los Minnesota Twins y los St. Louis Cardinals cuenten, tengan o piensen con tener una oportunidad de arrebatarle a Houston, lo que está predestinado y presupuestado para Houston, cuando llegue el final.

Les diré por qué. Sin rodeos y al grano. Al estilo Romano.

Porque nadie va a opacar o darle palo a ese ‘monstruo de tres cabezas’, conformado por Justin Verlander, Zack Greinke y Gerrit Cole en los Playoffs. Nadie. Absolutamente nadie.

Y mientras se sigue preparando mental y emocionalmente para ello, o intente refutar, rechazar o en un caso extremo, reírse de esta predicción —pues no es una opinión, sugerencia u observación— descarte por completo que le pasará algo similar a los equipos de antaño con las mismas metas y expectativas.

¿Recuerda los Phillies de 2011, los A’s de 2003, los Braves de 2002 y de 1998?

Yo sí. Como si fuese tan solo ayer.

¿COMPARACIONES ODIOSAS?

Y es que, ¿cómo olvidar los enormes fracasos de otros ‘monstruos’ similares?

Sí, como aquellos conformados por lanzadores de la talla de Roy Halladay (19-6, 2.35 ERA), Cole Hamels (14-9, 2.79), Cliff Lee (17-8, 2.40), Roy Oswalt (9-10, 3.69), Barry Zito (14-12, 3.30), Tim Hudson (16-7, 2.70), Mark Mulder (15-9, 3.13), Tom Glavine (18-11, 2.96), Greg Maddux (16-6, 2.62), Kevin Millwood (18-8, 3.24), Tom Glavine (20-6, 2.47) y John Smoltz (17-3, 2.90) en 2011, 2003, 2002 y 1998 respectivamente?

Yo sí, ¿y sabe por qué?, porque todos, absolutamente todos, lucían imparables y ni se presentaron o ganaron la Serie Mundial de su respectivo año.

Empero, este equipo de Houston sí lo hará, por mil y un razones, siendo la principal que sus componentes, no son iguales a los antes mencionados, pero que sí se asimilan a la forma en la cual sí estaban ‘cableados y programados’ Curt Schilling (22-6, 2.98) y Randy Johnson (21-6, 2.49), cuando en el 2001 vencieron a los ‘Bombarderos del Bronx’ con expectativas muy similares a las de todos los antes mencionados.

Expectativas que lograron cumplir al mostrar maña, inteligencia y concentración por no decir ‘huevos’ desde la lomita.

SIMILARES, CASI IGUALES

Es más, en la historia, no hay mejor comparación al dominio que hoy en día han mostrado juntos, Justin Verlander, Zack Greinke y Gerrit Cole que al de aquella dupla de Schilling-Johnson, que justamente coronó a aquella novena de D-Backs.

Johnson venía de ganar su tercero de cuatro Cy Youngs consecutivos en la Liga Nacional, con un sinfín de ponches, mientras Schilling llegaba luego de quedar segundo, detrás de Randy en las votaciones de 2001 y ’02.

De hecho, era casi ‘imposible’ pegarles. Algo que demostraron en la Serie Mundial ante los Yankees y que estoy seguro el tridente que conforman Justin Verlander, Zack Greinke y Gerrit Cole puede lograr en este 2019 por muchas más razones, siendo otra de las principales su madurez, y su longevidad. Por lo menos la que poseen dentro de un diamante.

Algo con lo que sé, le pasarán por encima a los Yankees y quien se les ponga en frente en una Serie Mundial, a la cual Dodgers de Los Ángeles están obligados a llegar y ganar.

NO DAN LA TALLA

Algo que, obviamente no cumplirán, por la simple y sencilla razón que no tienen lo que bien posee Houston, y que jamás se preocuparon por adquirir o renovar, dentro de un bullen comandado por un Clayton Kershaw que va de salida, y un Kenley Jensen que ya debe pensar en otra opción u profesión que le genere dividendos para sostenerse económicamente, pues a ciencia cierta, el hombre luce acabado, digan lo que digan y piensen lo que pienses los que le echan porras.

En cuanto al MVP o Jugador más valioso se refiere, en la liga Nacional por lo menos, deben dárselo en bandeja de oro, no de plata, a Pete Alonso, que, aunque no pudo llegar a los Playoffs, hizo lo que el que debe ser el MVP de la Americana, Mike Trout hizo por unos timoratos, débiles y desconcentrados Angels, que están urgidos de un ‘skipper’ como Joe Maddon, tras el despido de Brad Ausmus como entrenador.

En cierre, nunca olvide las sabias palabras de Confucio, que dijo que, debemos estudiar el pasado si quieres pronosticar el futuro. Yo ya hice mi parte.

Apuéstele a los Astros como campeón de la Serie Mundial.

Los dejo. Hasta la próxima.

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