Última Final de la WNBA quedará grabada en letras doradas y para la eternidad dentro de su ya rica historia; Fue una épica batalla de dos inmortales. Una que requirió ver a una gozar y a la otra llorar. Difícilmente veremos otro duelo como el de Candace Parker ante Diana Taurasi

Por René Romano @reneromanosport @IAmRomano10

LOS ÁNGELES, EE.UU.— Cierto es que todo lo valioso lleva su tiempo, pues jamás hay éxitos de un día a otro.

Les diré por qué. Sin rodeos y al grano al estilo Romano.

Porque cada persona forja su propia grandeza. A su tiempo y a su tempo. Comprobando una vez más que, los enanos permanecerán enanos siempre y cuando no arriesguen, no se animen, ni trabajen concienzudamente.

¿Y sabe por qué? Porque la experiencia y el esfuerzo siempre nos harán mejores. A tal grado que, no hay vergüenza alguna en admitir una derrota si hemos aprendido algo en el proceso. Algo que aplica en los casos de estas dos leyendas vivientes de la WNBA en Candace Parker y Diana Taurasi.

Simple y sencillamente porque para llegar allí, en la mejor liga del mundo de baloncesto para mujeres, tanto Parker como Taurasi han tenido que pasar por regulares, buenas, no tan buenas, malas y peores. Ha sido un largo camino hacia esta final y por ende, hacia todo lo que honrosamente nos dice de ellas su extenso y peculiar palmarés.

Y es que fue una final única.

Una que nos premió con ver frente a frente a dos íconos e insisto, leyendas vivientes de la Liga. Una épica batalla de dos inmortales, que requirió ver a Candace sonreír y gozar, y a la ‘argentina’ llorar.
Ambas, el estruendo, la tormenta y la calma de sus quintetos. Ambas campeonas dentro de la WNBA. Olímpicas y otrora MVP’s tanto de Liga como de una Final.

IMBORRABLE TRAYECTORIA

Y aunque algunos digan que les gustan más los sueños del futuro que la historia del pasado, nadie puede negar lo cosechado por estas dos ‘inmortales’, cuyo legado, será casi imposible de igualar. Fue una Final, ‘for the ages’ como dicen los anglosajones.

Iniciando con lo hecho por CP3, por años la imagen de las Spark de Los Ángeles. Y es que, Parker ha logrado casi todo lo posible en una duela de baloncesto, sin dejar muy en claro que, está lejos de haber terminado. Junto a este segundo centro de WNBA, ha ganado un par de campeonatos de la NCAA y por si fuera poco, un par de medallas de oro en los Juegos Olímpicos.

Parker, para los que no sabían, es dos veces MVP de la WNBA y fue nombrada atleta femenina del año de Associated Press en 2008. Además, fue MVP en su ‘Rookie year’, cuando forjó ese premio por voto mayor.

Esta temporada sin embargo, tiene un significado un poco diferente: Iba por más, después de jugar sus primeros 13 años en Los Ángeles, cuando firmó con el equipo de su ciudad natal, el Chicago Sky—hoy campeón— durante la temporada baja.

La delantera de 6 pies y 4 pulgadas es y seguirá siendo —por los menos un par de años más— una pesadilla que seguirá mostrando su versatilidad promediando números insuperables dentro y fuera de los Playoffs.

Derek Fisher, ex técnico de las Sparks cometió un error imborrable e imperdonable al sentarla por el último cuarto en un partido de eliminación en unos Playoffs y no darle su valor. En aquel 2019, le faltó el respeto a ella y a toda una afición. A una institución. Y a la postre, la dejó ir, para luego ser despedido y enviado directamente hacia el infierno dentro de su propio fracaso pues nunca ganó nada al frente de las Sparks.


‘EL COMPLEMENTO’

"Sabíamos que teníamos un grupo especial", dijo su compañera de equipo, Courtney Vandersloot. "Teníamos algo supernatural en Chicago que habíamos construido con el tiempo, y nos faltaba una pieza, y esa era Candace Parker. Sabíamos lo que traía. Lo que representaba su arribo. Ella iba a llevarnos a la tierra prometida y lo logró”, sentenció.

Y es que, Vandersloot no dijo que nada que no fuera cierto, pues la seis veces seleccionada All-WNBA y elegida en cinco equipos All-Star, en efecto, las puso en la gran final.

¿Y Diana Taurasi? — como Candace a Chicago— puso al Phoenix Mercury de vuelta en las Finales de la WNBA por primera vez desde 2014.

Una final que se repite luego que ambos equipos se enfrentaran hace siete años por el campeonato. En aquel entonces, Taurasi y el Mercury barrieron la serie de tres juegos. Esta, como todos ya sabemos, no tomó ese rumbo, ni tampoco concluyó en el mismo destino.

El Mercury se quedó con sus tres cetros y el Sky de Candace Parker voló por lo más alto y levantó su primero.

¿Qué les depara el destino? En Chicago, lo veo como el inicio de una dinastía liderada por lo que aún le queda en el tanque a Candace Parker, y el esfuerzo de grandes jugadoras como, Allie Quigley, Courtney Vardersloot, Stafanie Dolson y "KFC", Kahlea Copper entre otras que completan el repertorio.

¿Phoenix? Un posible cambio de cromos ante la salida de algunos de sus elementos clave, que seguramente optarán en la temporada baja por una u otra oferta pues sin duda, subieron sus bonos.

CONTINUIDAD…

Eso dicho y en cierre, es importante que la cobertura que los medios le dieron este año a la WNBA continúe. Es imperativo para el crecimiento de una Liga que con su talento, abastece de sobra a los equipos de la Euro League, la Euro Cup, las Olimpiadas y las Copas del Mundo.

Es determinante que siga creciendo la WNBA. La cobertura es vital, así como el empuje de los medios y la atención de los fieles.

Y es que esta última final más que especial: vimos cómo se coronaba la segunda jugadora en la historia de la WNBA, por segunda ocasión, con dos camisetas distintas.

Candace, que lo logró con Sparks y Sky, igualó lo hecho por Kristy Tolliver (Sparks and Mystics) y de paso, grabó su nombre junto al de LeBron James como los únicos dos atletas en llevar el campeonato de sus respectivas Ligas a casa. ‘CP3’ a Chicago y ‘Bron Bron’ a Cleveland, Ohio.

Por si eso fuera poco, se une a otro prestigioso listado de jugadores profesionales que lo han ganado todo con dos camisetas distintas independientemente de su deporte, liga, color, sexo, y/o credo.

Como Kareem Abdul-Jabbar (Bucks /Lakers), Tom Brady (Patriots/ Bucs), Reggie Jackson (Yankees /A's), LeBron James (Heat, Cavs/ Lakers), Patrick Roy (Montréal Canadiens/ Colorado Avalanche y Landon Donovan (San José Earthquakes/LA Galaxy), Parker ya es eterna.

Es grande. Demasiado grande. Y más aún, porque también se cuenta su corona y el pedestal.

Los dejo. Hasta la próxima.

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