Sea cual sea el castigo que reciban los Astros por hacer trampa en la Serie Mundial ante Dodgers, debe ser ejemplar y similar o mayor al de los White Sox de 1919, que perdieron un World Series de la MLB a cambio de dinero

Por René Romano @reneromanosport @IAmRomano10

LOS ÁNGELES, EE.UU.— Creo que muy pocos estarán en contra mía cuando digo que, el único propósito del castigo es la prevención del mal, pues nunca impulsará a nadie al bien.

Les diré por qué. Sin rodeos y al grano. Al estilo Romano.

Porque cuando se aplica o se debe aplicar, no se hace con maldad, sino con justicia y prevención en mente. Es decir, para que no vuelva a suceder.

Vea, y es que, a quien a hierro mata, a hierro debe morir. O por lo menos, debería ser así. ¿No cree?

Por lo que, lo que hicieron los Astros de Houston—por ejemplo— porque sabemos lo hicieron, no es algo que se pueda perdonar y que, en efecto, por más que lo quieran tapar algunos pulcros y puristas del béisbol, se podrá olvidar o barrer detrás del telón y mucho menos irse impune.

Sí, aún hagan berrinche y cuenten con enormes plataformas donde suben sus escritos o reportes sobre dicha situación para intentar influenciar de lo contrario al lector.

Esta deshonestidad de Houston está mucho por encima de bates con corcho, pelotas con jugo y guantes viciados. Esto es algo que merece un castigo ejemplar, cuando obviamente estén las pruebas al alcance de todos y frente a un tribunal.

CUENTAS PENDIENTES

Eso dicho y seguro que les descubrirán todo, ya sea por admisión propia (se los aconsejo) o tras ser investigados, merecen un castigo sí o sí y en el grado más alto.

Y que quede claro, sabemos de antemano que, no les quitarían el ‘trofeo’ mal ganado ante Dodgers, o mucho menos será puesto como ‘vacante’ como lo hacen a escala universitaria, pero quedará para la historia como uno que se forjó con trampa, a base de robo de señales, y eso aquí y en la China, es trampa, le guste a quien le guste y le duela a quien le duela aceptarlo.

Eso evidenciado, viendo a escándalos de antaño en el mismo deporte, que no es el único en estar “sucio” porque todos los demás tiene cola que les pisen, podríamos imaginarnos lo que haría o por lo menos, debe hacer la MLB por intermedio de su comisionado, Rob Manfred.

Evidentemente, no sin antes hacer las siguientes preguntas primero…

¿Es la primera vez que un equipo ha sido penalizado por romper las reglas? ¿La organización cooperó con la investigación de MLB? ¿A qué altura de la cadena organizativa van el conocimiento y la actividad?.

HAY ANTECEDENTES

Por el primer factor, consideremos la pena de los Boston Red Sox, por ejemplo, luego de romper las reglas que rodean la firma de agentes libres internacionales (free agents).

Después de que el club excediera la cantidad permisible para firmar a Yoán Moncada, se le restringió la firma de cualquier agente amateur internacional libre con una multa de más de $300,000.

Para evitar esas restricciones, Los Red Sox se vieron forzados a buscar otras avenidas para reforzarse, gracias a sus ‘transas’, que no necesariamente caen dentro de la categoría de transacciones.

Avancemos luego, rápidamente a las sanciones dictadas en el caso de los Braves en noviembre de 2017.

Los Braves se involucraron en un esquema similar al de Red Sox, excepto que lo hicieron el año antes de que gastaran mucho en amateurs internacionales.

Al romper las reglas para permanecer por debajo de su ‘cap’ en el período de firma 2015-2016, fueron capaces de gastar más en el próximo período y dar múltiples bonificaciones de millones de dólares, incluida la de Kevin Maitan. Como resultado, las ‘estrellas’ o prospectos que fueron parte del esquema (mano de mono) en el periodo de firma 2015-2016 fueron declarados agentes libres.

Resultando en un sinfín de perdidas, a toda escala posteriormente, que aun lloran sus directivos. Además de las sanciones organizativas, el exgerente general John Coppolella fue permanentemente Prohibido de trabajar en el béisbol, mientras que el asistente especial fabricar Blakely fue suspendido por un año.

CASTIGO EJEMPLAR

Al diferenciar las penas que los Bravos y los Red Sox recibieron esencialmente, por la misma infracción, podemos pensar en la transgresión de Red Sox como un ejemplo a seguir o un ‘warning y mensaje’ claro al resto de la liga de algo que no se debe repetir.

Empero, como siempre hay un pelo en la sopa y Rob Manfred no cree que sean casos relacionados, sino asimilados y ajenos los unos de los otros, no queda más que esperar y ver si al final se hará justicia.

En lo personal, más allá de la suspensión de sus contrataciones por varios años, una multa ejemplar que oscile en los millones de dólares y viendo que no existe la opción de descenderlos a otra división, también sería apropiado suspendieran de por vida a los que directamente estaban involucrados y/o enterados, iniciando con los entrenadores, seguidos por los peloteros.

Obvio sin dejar pasar en alto que, una cualidad de la Justicia es hacerla pronto y sin dilaciones, pues hacerla esperar, es una injusticia.

Los dejo. Hasta la próxima.

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