Andy Ruiz tendrá que viajar a Arabia Saudí para defender un fajín que bien podría perder en su única defensa como campeón de pesos pesados; La farsa del ‘Canelo’ continúa a tambor batiente y ¿El retiro de Julio César Chávez Jr.?

Por René Romano @reneromanosport @IAmRomano10

LOS ÁNGELES, EE.UU.— Si algo le pudiera decir directamente al ‘Canelo’, a Andy Ruiz y a Julito Jr. en este preciso momento, sería el viejo adagio coloquial que reza, “aprovéchate, Matías, que no es de todos los días”.
Les diré por qué. Sin rodeos y al grano. Al estilo Romano.

Porque con el dinero que han recibido y están por recibir —por hacer ‘poco y nada’— pero más en el caso de los últimos dos, es de aferrarse de la fortuna ahora, antes de que sea demasiado tarde.

Vea, mientras el ‘Canelo’— a lo ‘Pacquiao’ y “Mayweather” en debido su momento— le corre a medio mundo a cambio de toneladas de dólares–ante la mirada estéril de los de corbata de DAZN y propios y extraños, que pagan por ver espectáculos que resultan no ser espectáculos–Andy Ruiz se pasea por todos los pueblos hispanos alrededor de California, soñando con algún día ser el mariscal del Rose Bowl Parade.

Sí ante el vitoreo de los que compran su verso, esa sonrisa y apoyan su ‘momento estelar de 5 minutos de fama’.

Esto, a la vez que Julio César Chávez Jr. retorna una vez tras otra al cuadrilátero, luego de dolorosas derrotas, en busca de una fortuna dentro del boxeo, que solo le sonrió a su señor padre y a nadie más.

Y es que por más positivo que uno quiera ser en cuanto a estos tres se refiere, no se puede. Es más, ellos mismos no lo permiten. Su amigos en los medios de comunicación y en —‘cahoots’ con sus promotores— no lo permiten.

CASO APARTE

Empero, hay cosas que rescatar, como el hecho de que, uno si ha ganado cosas importantes (Canelo), y el otro se faja (Julito) cada vez que salta al ring. Esto, mientras lo de Andy Ruiz —a primera vista— luce cómico y patético, sin dejar de admitir que tiene tintes de inteligencia y brillantez.

Vea, reconozco, el ‘Canelo’ ha ganado varios cetros en distintas categorías, pero se ha conformado con la imagen que los medios mexicanos y sus amigos dentro de los medios de Estados Unidos le han ‘clavado’ e impuesto. Ya no se le ve el hambre de antes, cuando cuesta arriba y en busca del estrellato, tomaba peleas de forma valiente, con muchos huevos y sin importar el riesgo.

A cambio, hoy en día, no es ni la sombra de aquel fajador, convertido en ‘vividor’, de lo que, insisto, ‘otros se dieron la tarea de crear’.

La salvación del Canelo, no obstante, está en él y nadie más que él. Sigue a su alcance y es totalmente rescatable, si da la cara y toma peleas de alto perfil, con conllevan riesgo y prometen espectáculo. Eso sí, no sin antes plantearle las cosas en claro a Oscar de la Hoya, que insistirá por la cobardía y el correteo, pues es su estilo. Sí, el no dar la cara.

Algo que tocaremos en el futuro, pues si tan machitos fueran, tanto pupilo como maestro, tomarían peleas que requieren de muchos huevos. Como la que tiene pendiente el ‘Canelo’ con ‘GGG’ o la del ‘Golden Boy’ con Dana White, que debería ser sin reglas y al estilo callejero.

CALLEJÓN SIN FONDO

Y mientras lo de Julito está por demás decirlo y señalarlo, simple y sencillamente no tiene el talento ni la suerte que su padre un día tuvo. Ni la tendrá. De hecho, ya la tuvo cuando el mismo Canelo le dio su ‘dorada oportunidad’, una que culminó con una tremenda ‘cachetiza’ y otro revés y sonrojo.

Sí, justo como el que debe esperar Andy Ruiz en Arabia Saudí cuando le dé la obligada revancha a Anthony Joshua, que planteará una pelea a su favor, totalmente opuesta a la que dio cuando vergonzosamente perdió tres fajines ante un pugilista con suerte, carencia de seriedad y peso de sobra.

 

Es por eso que vuelvo a subrayar y lo haría mil veces más, que, lo de Ruiz es inteligente hasta cierto punto. Motivo por el cual, debe llenarse los bolsillos antes que después, pues su futuro, al igual que el de Chávez— que ha dicho que, si pierde su próxima pelea, se retirará del boxeo de forma profesional— se opaca y luce poco prometedor con el correr de los días, ante sus evidentes limitantes, flaquezas, y distintas carencias en varios aspectos.

En cierre, tres pugilistas que sufren del ‘Síndrome de Matías’, uno que les exige —como pulmón al oxígeno— que esto es de aprovecharlo ahora, y no después.

¿Simple? No es de todos los días.

Los dejo. Hasta la próxima.

About The Author